Yo no pido un deseo al ver una estrella fugaz, son inestables y egocentristas, aparecen cuando desean, cuando lo hacen, ¡oh Dios! quieren toda la atención y luego desaparecen dejándonos con las ganas de más de su belleza.

Las estrellas ordinarias siempre enseñan su luz, mostrando lo mejor de ellas todas las noches; nadie le pide deseos ni se dan cuenta de tanta belleza que brindan, a estas son las que quiero, las que me acarician la mirada y decoran mi hogar.

A cada de esas estrellas visible le pido el mismo deseo, esperando que me lo concedan miles de veces, por que de ellas son mi atención para calmar mi capricho insaciable.