Gracias por estar presente cuando menos te necesitaba. Siempre tan cariñosa y caprichosa; tan fiel a mi cuerpo que celas a cualquier posible amorío. Eres una necesidad para que me ayudes a entender algunas cosas, algunas veces te veo como una maestra bendita y otras veces, como una maldición. ¡Maldita la hora que llegas!, pero quedate más tiempo, te necesito a mi lado. Estando acompañado me sigues coqueteando a que sea infiel, al final terminaré buscándote para que me hagas tuyo.

Nos veremos esta noche querida soledad.