Este libro es un “Thriller” sobre una mujer alcohólica con varios trastornos psicológicos que no supera la ruptura de su relación amorosa. Viaja diariamente en el tren y fantasea con una pareja que ve en el patio mientras el tren hace una parada, hasta que ve algo inusual... No me fascinó la historia, sin embargo el ritmo de la historia esta bien redactada. En fin, me disfruté la lectura aunque la historia fuera predecible y el final sin mucha emoción.

134 notas/fragmentos destacados


“No quería que su lugar de descanso llamara la atención, pero tampoco podía dejarla sin ningún recordatorio. Ahí dormirá en paz, sin que nadie la moleste, sin ruidos salvo el canto de los pájaros”

“Tengo la cabeza llena de ruidos”

“Mi madre solía decirme que tenía una imaginación hiperactiva”

“las palabras no son más que un borrón, nada retiene mi interés.”

“Por fin es viernes. La diversión comienza aquí.”

“Sol radiante, cielos despejados, nadie con quien jugar, nada que hacer. Vivir tal y como lo hago hoy día resulta más duro en verano, cuando hay tantas horas de sol y tan escaso es el refugio de la oscuridad; cuando todo el mundo está en la calle, mostrándose flagrante y agresivamente feliz. Resulta agotador y una se siente mal por no unirse a los demás. Como todo un “antisocial”.”

“El fin de semana se extiende ante mí, cuarenta y ocho horas vacías para ocupar.”

“Soy excesivamente consciente de mí misma.”

“Los reconozco y seguramente ellos me reconocen a mí. Lo que no sé es si me ven tal y como realmente soy.”

“Obviamente no me conocen tal como soy. No los dejo, que lo hagan a menos que entiendan que tienen el privilegio.”
“A veces me sorprendo a mí misma recordando la última vez que tuve un contacto físico significativo con otra persona, sólo un abrazo o un cordial apretón de manos, y siento una punzada en el corazón”

“Ahora no soporto mirarla. Bueno, sí puedo, lo hago, quiero hacerlo, no quiero hacerlo, intento no hacerlo. Cada día, me digo a mí misma que no debo mirarla y cada día lo hago. No puedo evitarlo, a pesar de que ahí no hay nada que quiera ver y de que todo lo que vea me dolerá; a pesar de que recuerdo claramente cómo me sentí la vez que la miré”

“Aumenta la presión: ¿qué tal será el día de hoy?”
“« LA VIDA NO ES UN PÁRRAFO »”
“La vida no es un párrafo y la muerte no es un paréntesis.”

“No es tan horrible. Cathy es una buena persona de un modo incluso impositivo. Se asegura de que seas consciente de su bondad. Su bondad es palpable, se trata de su rasgo definitorio, y necesita que se le reconozca con frecuencia, casi a diario. Eso puede resultar agotador, pero en el fondo no es tan malo, se me ocurren peores cosas en una compañera de piso.”
“He perdido el control de todo, incluso de los lugares que visito mentalmente.”

“En cuanto a Jess y sus atrevidos estampados, sus zapatillas de deporte Converse, su belleza y su presencia, trabaja en la industria de la moda. O quizá en el negocio de la música, o en publicidad; también podría ser estilista o fotógrafa. Y además, pinta bien. Tiene una marcada vena artística. Ya la imagino en la habitación de sobra del piso de arriba, con la música a todo volumen, las ventanas abiertas, un pincel en la mano y un enorme lienzo apoyado en la pared. Estará ahí hasta medianoche; Jason sabe que no debe molestarla mientras está trabajando.”

“Hace juego con lo guapa y despreocupada que parece. Son un dueto, un equipo. Y son felices, lo noto. Son lo que yo era, son Tom y yo hace cinco años. Son lo que perdí, son todo lo que quiero ser.”

“No soy la misma chica de antes. Ya no soy deseable. Resulto más bien desagradable. No es sólo que haya engordado un poco, ni que tenga el rostro hinchado por la bebida y la falta de sueño; es como si la gente pudiera ver el dolor escrito en todo mi cuerpo; es visible en mi cara, en mi postura, en mis movimientos. Una noche de la semana pasada, salí de mi habitación para tomar un vaso de agua y, sin querer, oí a Cathy hablando con Damien, su novio, en el salón. «Estoy realmente preocupada con ella. No ayuda el hecho de que esté siempre sola». Y luego añadió: «¿No conocerás a alguien en tu trabajo, o quizá en el club de rugby?». A lo que Damien le contestó: «¿Para Rachel? No pretendo ser gracioso, Cath, pero no estoy seguro de conocer a nadie tan desesperado».
Asi me siento a veces…”

“No recuerdo qué estaba viendo, pero en un momento dado me debí de sentir sola, o feliz, o algo, porque quería hablar con alguien. La necesidad debía de ser abrumadora y no había nadie a quien pudiera llamar”

“Cierro los ojos y dejo que la oscuridad se extienda hasta que pasa de ser una sensación de tristeza a algo peor: un recuerdo, un flashback.”

“he tenido la sensación de que estaba sola. Más que sola: abandonada.”

“Ella es fuerte de otro modo: las conexiones intelectuales que realiza lo dejan a él con la boca abierta de admiración; es capaz de diseccionar el meollo de un problema y analizarlo en el tiempo que otras personas tardan en decir buenos días. En las fiestas, él suele cogerla de la mano aunque hace años que están juntos. Se respetan mutuamente, jamás infravaloran al otro.”

“No sé qué pensarán de mí, pero sé que no es algo bueno.”

“Sentada aquí por las mañanas con los ojos cerrados y la anaranjada luz del cálido sol en los párpados, tengo la sensación de que podría estar en cualquier lugar.”

“Ahora es todo como un sueño.”

“—¿Quieres otra taza de café, Megs? El hechizo se ha roto, estoy despierta.”

“Ahora que ya no voy a la galería mis días están vacíos. De veras lo echo de menos. Echo de menos hablar con los artistas, echo de menos tratar con todas esas aburridas mamás jóvenes que miraban embobadas los cuadros con un vaso de café de Starbucks en la mano mientras les decían a sus amigas que cuando su pequeña Jessie iba a la guardería pintaba mejor.”

“A veces, me entran ganas de ponerme en contacto con alguien de los viejos tiempos, pero luego pienso que no tendríamos nada de lo que hablar. Ni siquiera reconocerían a Megan, la suburbanita felizmente casada. En cualquier caso, no puedo arriesgarme a mirar atrás. Eso es siempre una mala idea. Esperaré a que termine el verano y buscaré un trabajo. Sería una pena desperdiciar estos largos días de verano. Ya encontraré algo, aquí o en otro lugar, sé que lo haré.”

“En aquel momento, me pareció que podía ser divertido. En realidad, fue una estupidez, debía de estar loca. Loca y aburrida. Sentía curiosidad.”
“Añoro mis días en la galería, arreglada, peinada, hablando con adultos sobre arte, películas, o sobre nada en particular.”

“¡He dejado el trabajo! Me siento mucho mejor, como si todo fuera posible. ¡Soy libre!”

“Un profesor del colegio me dijo una vez que yo era una maestra de la reinvención. Por aquel entonces, no entendí bien a qué se refería, pensaba que estaba intentando quedarse conmigo, pero ahora me gusta la idea. Fugitiva, amante, esposa, camarera, encargada de una galería, niñera y, entre medias, algunas pocas cosas más. Así pues, ¿qué quiero ser mañana?”

“Llevo horas despierta; no puedo dormir. Hace días que no lo hago. Lo odio. Odio el insomnio más que ninguna otra cosa: ahí tumbada, dándole vueltas a la cabeza, tictac, tictac, tictac, tictac. Me pica todo. Quiero raparme al cero. Quiero correr. Quiero ir de viaje en un descapotable con la capota bajada. Quiero conducir hasta la costa, cualquier costa. Quiero caminar por la playa. Mi hermano mayor y yo pensábamos dedicarnos a viajar. Teníamos tantos planes”

“Si hubiera hecho todo eso, quizá yo no habría terminado aquí sin saber qué hacer. O quizá habría terminado justo donde estoy y sería plenamente feliz. Pero no lo hice, claro está”

“Lo echo de menos todos los días. Más que a nadie, creo. Es el gran agujero de mi vida, en el centro mismo de mi alma, o quizá sólo fue su principio. No lo sé.”

“Lo único que sé es que, un minuto estoy bien y la vida es dulce y no echo nada en falta y, al siguiente, me disperso, comienzo a desbarrar y otra vez me muero por escaparme.”

“Yo le he dicho que me cuesta hablar sobre esto incluso con la gente que conozco y que apenas puedo hacerlo con él, a lo que él me ha contestado que de eso se trata, que a un desconocido se le puede contar cualquier cosa. Pero eso no es cierto. No se le puede contar sin más cualquier cosa. Pobre Scott. No sabe ni la mitad. Me quiere tanto que me resulta doloroso. No sé cómo lo hace. Yo me volvería loca a mí misma.”

“Si lo pienso bien, todos esos planes que tenía (cursos de fotografía, clases de cocina) eran un poco absurdos, como si estuviera jugando a la vida real en vez de vivirla de verdad. Necesito encontrar algo que deba hacer, algo indiscutible.”

“Luego tengo la sensación de que me debería estar tomando todo esto algo más en serio, de modo que le hablo del cierre de la galería y que no sé qué hacer, de mi falta de dirección, del hecho de que paso demasiado rato encerrada en mis pensamientos.”

“El resto del tiempo lo paso encerrada en casa. No me extraña que esté inquieta.”

“Mi mente no va a dejar de dar vueltas y más vueltas y más vueltas y sé que me espera otra noche en vela.”
“El corazón me va a mil por hora, como si fuera un pájaro intentando escapar de su jaula.”

“presa del miedo y asqueada conmigo misma.”

“Siento una profunda decepción, como si la persona engañada hubiera sido yo. Un dolor familiar me inunda el pecho. Ya me he sentido antes así. A una escala mayor y un nivel más intenso, claro está, pero recuerdo este tipo de dolor. Es imposible olvidarse de él.”

“Nunca he comprendido cómo la gente puede ignorar como si tal cosa el daño que causa al seguir el dictado de su corazón. ¿Quién ha dicho que hacer eso sea algo bueno? Es puro egoísmo, mero interés personal por conquistarlo todo. Me inunda el odio.”

“Me he preparado para lo doloroso que todavía me resulta oír su voz —esa voz antiguamente risueña y luminosa y que ahora utiliza sólo para regañarme, consolarme o mostrarme su compasión—“

“Es un cuco que dejó su huevo en mi nido. Me lo quitó todo, absolutamente todo, ¿y ahora me llama para decirme que mi sufrimiento la incomoda?”

“No es una buena idea. Sé que no es una buena idea. Pero ¿qué daño puede hacer?”

“Me gustaría decirle algo, pero las palabras no dejan de evaporarse y desaparecer de mi lengua antes de que tenga siquiera oportunidad de pronunciarlas. Puedo saborearlas, pero no sé si son dulces o amargas.”

“Espero un momento a que lleguen los recuerdos. A veces tardan un rato. Otras están ante mis ojos al cabo de unos segundos. En alguna ocasión, ni siquiera consigo evocarlos.”

“se me saltan las lágrimas al oír la amabilidad de su voz.”

“Después de todo lo que ha pasado, merece ser feliz. Nunca le envidiaré su felicidad, sólo desearía que pudiéramos disfrutarla juntos.”

“Intento desesperadamente encontrarles sentido a mis elusivos recuerdos fragmentarios.”

“Casi puedo verlo, casi puedo oír las palabras, pero el recuerdo vuelve a eludirme. No consigo evocarlo. Cada vez que estoy a punto de hacerlo, se oculta de nuevo en las sombras y queda fuera de mi alcance.”

“Lo último que necesito es descansar. Necesito encontrar algo con lo que ocupar mis días. Sé lo que sucederá si no lo hago.”

“Nunca podría poner por escrito las cosas que de verdad siento, pienso o hago.”

“Anoche dormí cinco horas. Hacía siglos que no dormía tanto.”

“eso es lo que más me gusta: el hecho de tener poder sobre alguien. Eso es lo que me resulta embriagador.”

“¿Cómo he llegado hasta aquí? Me pregunto cuándo comenzó mi declive; en qué momento podría haberlo interrumpido. ¿Dónde tomé el camino equivocado?”

“Por aquel entonces, yo era feliz, solvente, exitosa.”

“Quizá fue ése el momento en el que las cosas comenzaron a ir mal: cuando ya no nos imaginé como una pareja, sino como una familia.”

“Después de todas las cosas a las que había renunciado para que estuviéramos juntos, le dejé pensar que él no era suficiente para mí.”

“A veces, no tengo ganas de ir a ningún lado y creo que sería feliz si no tuviera que volver a salir de casa. Ni siquiera echo de menos trabajar. Sólo quiero permanecer en mi seguro y acogedor refugio”

“Kamal dice que he de encontrar un modo de hacerme feliz a mí misma. También que he de dejar de buscar la felicidad en otro sitio. Es cierto, he de hacerlo, lo sé, pero luego me encuentro en la situación y pienso: «Que le den, la vida es demasiado corta».”

“Sigo callándome cosas, pues obviamente no puedo contarle todo lo que siento. Soy consciente de que para eso sirve la terapia, pero simplemente no puedo. He de ser imprecisa, mezclar todos los hombres, los amantes y las exparejas. Pero me digo a mí misma que no pasa nada, porque no importa quiénes sean éstos. Lo que importa es cómo me hacen sentir. Reprimida, inquieta, hambrienta. ¿Por qué no puedo simplemente conseguir lo que quiero? ¿Por qué no pueden dármelo?”

“Si fuera capaz de mantener vivo esto que siento ahora mismo; si pudiera simplemente descubrir cómo concentrarme en esta felicidad y disfrutar del momento, sin preguntarme de dónde provendrá el siguiente estímulo, todo iría bien.”

“Fue exquisito. Todo ese tira y afloja, el deseo y la contención. No quería que la sensación terminara nunca, habría dado lo que fuera por ser capaz de retenerla.”

“Me he levantado a primera hora de la mañana. La cabeza me daba vueltas, llena de historias. No podía permanecer aquí tumbada, despierta, sola, pensando en todas esas oportunidades que podía tomar o dejar, de modo que me he levantado, me he vestido y he salido a la calle. Mientras paseaba, lo he repasado todo: él ha dicho, ella ha dicho, tentación, renuncia; ojalá pudiera decidirme por algo, optar por quedarme en vez de marcharme. ¿Y si no encuentro lo que busco? ¿Y si no es posible encontrarlo?”

“Normalmente, me haría la simpática, pero esta mañana me siento más auténtica, como si fuera yo misma. Me siento eufórica, casi como si estuviera colocada, y no podría fingir simpatía aunque lo intentara.”

“Estoy intranquila. No dejo de ir de un lado para otro de la casa, incapaz de quedarme quieta. Me siento como si alguien hubiera estado aquí mientras dormía. No hay nada fuera de su lugar, pero la casa parece diferente, como si hubieran tocado las cosas y las hubieran cambiado ligeramente de sitio y, mientras deambulo por la casa, tengo la sensación de que hay alguien escondido. Compruebo tres veces las puertas correderas del jardín, pero están cerradas. No veo el momento de que Scott llegue a casa. Lo necesito.”

“Hacía mucho tiempo que no tenía nada por lo que mereciera la pena mantener la cabeza despejada.”

“Las lagunas mentales existen, y no me refiero únicamente al hecho de no recordar bien cómo se regresó del club a casa o a haber olvidado aquello tan gracioso de lo que se habló en el pub. Es distinto. Me refiero a una negrura absoluta, a horas perdidas que ya nunca se recordarán.”

“el autor aseguraba que las lagunas mentales no consistían sólo en el hecho de olvidar lo que había sucedido, sino en no llegar ni siquiera a tener recuerdos. Su teoría se basaba en que uno alcanza un estado en el que la memoria de corto alcance deja de funcionar. Y cuando una persona se encuentra en ese estado, en la negrura más absoluta, no se comporta como lo haría normalmente, sino que se limita a reaccionar a la última cosa que cree que ha sucedido. Ahora bien, como no está creando nuevos recuerdos, en realidad no sabe cuál es la última cosa que realmente ha sucedido. Luego el autor contaba una serie de anécdotas, historias de carácter aleccionador para el bebedor con lagunas mentales. Había una de un tipo en Nueva Jersey que, tras emborracharse durante la celebración de un Cuatro de Julio, se subía a su coche, conducía varios kilómetros en dirección contraria y chocaba contra una furgoneta en la que iban siete personas. La furgoneta estallaba en llamas y morían seis de sus ocupantes. Al borracho no le pasaba nada (nunca les pasa nada). Ni siquiera recordaba haber subido al coche.”

“Nunca comprendió que era posible echar de menos y llorar lo que nunca se ha tenido.”

“Me sentía aislada en mi tristeza. Me volví solitaria, de modo que comencé a beber un poco, y luego un poco más, y entonces me volví todavía más solitaria, pues a nadie le gusta estar alrededor de una borracha. Perdía y bebía y bebía y perdía. Me gustaba mi trabajo, pero no tenía una carrera especialmente brillante y, aunque la hubiera tenido, la realidad es que a las mujeres todavía se las valora únicamente por dos cosas: su aspecto y su papel como madres. Yo no soy guapa y no puedo tener hijos. ¿En qué me convierte eso? En alguien inútil.”

“Pero me volví más triste y, al cabo de un tiempo, la tristeza se vuelve aburrida tanto para la persona triste como para la gente que hay a su alrededor. Entonces pasé de ser una bebedora a una borracha, y no hay nada más aburrido que eso.”

“A los padres no les importa otra cosa que sus hijos. Éstos son el centro del universo, lo único que importa. Nadie más es importante, el sufrimiento o la alegría de los demás es irrelevante, no son reales.”

“después de todo, quizá no es tan distinta de mí. Ella también es una persona aislada y solitaria”

“Tengo un propósito. O, al menos, tengo una distracción.”

“Es una mujer maravillosa, inteligente, divertida y guapa, una persona profundamente reservada y cariñosa”

“Este pensamiento me emociona y me desilusiona a la vez, y entonces me siento mal por estar desilusionada.”

“Disfruto de mi victoria en silencio; me deleito en ella casi tanto como en sus caricias.”

“No creo en las almas gemelas, pero entre nosotros hay una conexión que no había sentido antes o, al menos, no desde hace mucho tiempo. Procede de una experiencia compartida, de saber qué se siente al estar deshecho.”

“Sé bien lo que es sentirse hueca. Comienzo a pensar que no se puede hacer nada para arreglarlo. Eso es lo que he sacado de las sesiones de psicoanálisis: los agujeros de la vida son permanentes. Hay que crecer alrededor de ellos y amoldarse a los huecos, como las raíces de los árboles en el hormigón. Todas estas cosas las sé, pero no las digo en voz alta, ahora no”

“Hubo una época en la que pensaba que él lo podría ser todo, que podría ser suficiente. Lo pensé durante años. Estaba completamente enamorada. Todavía lo estoy. Pero ya no quiero esto. Los únicos momentos en los que me siento yo misma son esas secretas y febriles tardes como la de ayer, cuando cobro vida con todo ese calor en la penumbra. ¿Quién dice que, cuando huya, no me parecerá que eso tampoco es suficiente? ¿Quién dice que no terminaré sintiéndome exactamente como me siento ahora, no a salvo sino asfixiada? Puede que entonces quiera huir otra vez, y luego otra vez, hasta terminar al fin de vuelta de nuevo a esa vieja vía de tren porque ya no tendré ningún otro lugar al que ir.”

“Ciclo vicioso, insaciable.”

“—¡Estoy tan contenta de que vuelvas a ser tú misma! —dijo canturreando, como si tuviera alguna idea de cómo soy yo de verdad.”

“Me ha gustado estar en su compañía y ver cómo movía las manos; no es muy expresivo, pero mueve mucho las cosas que hay a su alrededor.”

“he sentido ganas de volverme y besársela. Hacía mucho que nadie me tocaba de un modo que se acercara siquiera de lejos a la ternura.”

“Tengo mucho miedo de adentrarme en esa oscuridad.”

“No me entiendo a mí misma; no entiendo la persona en la que me he convertido. Dios mío, debe de odiarme. Yo lo hago; o, al menos, odio esta versión de mí misma, la que anoche escribió este email . Es como si fuera otra persona, yo no soy así. No soy alguien llena de odio.”

“decidí que debía aceptar que mi papel en esta historia había terminado. Pero mis mejores ángeles volvieron a perder, derrotados por la bebida, por la persona en la que me convierto cuando bebo. La Rachel borracha no atiende a las consecuencias y, o bien se comporta de un modo excesivamente efusivo y optimista, o está consumida por el odio.”

“Estaba tan contenta de tener un propósito que había dejado de pensar en la realidad.”

“Son cosas que suceden. Nadie es perfecto.”

“es como si en el interior de mi pecho hubiera fuegos artificiales. Parece imposible, todo este amor.”

“Ella no sabía nada de mi dolor. Le dije que se fuera a la mierda”

“La vida de los borrachos celosos debía de ser mucho mejor antes de los emails, los mensajes de texto y los teléfonos móviles; antes de toda esa parafernalia electrónica y el rastro que deja.”

“Estoy estúpidamente encantada con que a él tampoco le guste: otra cosa que tenemos en común, otro hilo que nos une.”

“Vuelvo a tener la misma sensación de ayer: parece que esté hablando para sí mismo, no conmigo. Me he convertido en una caja de resonancia, y me parece bien. Me alegro de serle útil.”

“La pantalla de mi móvil está en blanco. Terca e insolentemente en blanco. No tengo ningún mensaje o llamada perdida. Cada vez que la miro, es como si me dieran una bofetada y me enfado más y más.”

“Esperando una notificación que no llega.”

“¿En qué estaba pensando yo? ¿De verdad creía que había surgido una conexión entre nosotros? ¿Que había algo real? Él no tenía ninguna intención de ir a ninguna parte conmigo. Pero durante un segundo —o más de uno— creí que sí, y eso es lo que me cabrea. Pequé de crédula y me comporté de manera ridícula. Él se ha estado riendo de mí desde el principio.”

“Si cree que simplemente voy a desaparecer y a marcharme sin más, está muy equivocado. Si no me contesta pronto, voy a dejar de llamarlo al móvil y lo haré a su casa. No pienso dejar que me ignore.”

“Podría decirme a mí misma que no se trata realmente de un rechazo. Podría intentar convencerme de que sólo está procurando hacer lo correcto moral y profesionalmente. Pero sé que eso no es cierto. O, al menos, no del todo, porque si uno de verdad desea a alguien, la moral no se interpondrá (ni desde luego el profesionalismo). Todo lo contrario, hará lo que haga falta para conseguir a esa persona. Es sólo que no me desea lo suficiente.”

“Al oír eso me han entrado ganas de gritar. Ha hecho que sonara tan banal, tan anodino, tan común.”

“Uno se siente especial, hasta que te tratan como alguien mas.”

“Pero no lo haré porque me gusta demasiado. No quiero hacerle daño. Ya no estoy tan enfadada por su rechazo. Lo que me molesta es que no he llegado al final de mi historia, y no puedo volver a comenzar con otra persona. Es demasiado duro.”

“Tardo un rato en darme cuenta de qué es lo que siento al despertar. Se trata de una sensación de euforia, atemperada con otra cosa: un pavor innominado.”

“Me cuesta dormir y ya no se debe sólo a la bebida, sino a las pesadillas. Estoy atrapada en algún lugar y sé que alguien se acerca y hay una salida, sé que la hay, sé que la he visto antes, sólo que no puedo encontrarla y cuando el tipo llega, no puedo gritar. Lo intento: aspiro aire y luego lo expulso, pero sólo consigo emitir un sonido ronco, como si estuviera muriéndome e intentara respirar.”

“No puede haber mayor sufrimiento, nada puede ser más doloroso que no llegar a saber nunca qué pasó.”

“Le he escrito. He admitido mi problema y luego he vuelto a mentirle diciéndole que lo tenía bajo control y que estaba recibiendo ayuda. Le he dicho que no soy mentalmente inestable. Ya no sé si eso es cierto o no.”

“Me siento como si ya estuviéramos discutiendo aunque la pelea sólo tenga lugar en mi imaginación”

“Y en mi cabeza, los pensamientos dan vueltas y más vueltas, vueltas y más vueltas. Tengo la sensación de que me ahogo.”

“Lo único que sé es que hace unos pocos meses me sentía mejor y que ahora no puedo pensar, ni dormir, ni dibujar.”

“Me resulta imposible relajarme, pues todo aquello en lo que pienso me lleva a un callejón sin salida”

“Me comporté de un modo estúpido, como una niña, porque no soporto sentirme rechazada. Necesito aprender a perder un poco mejor. Ahora me avergüenzo de mi comportamiento. Me sonrojo al recordarlo. No quiero que ése sea su último recuerdo de mí. Quiero volver a verlo, que me vea mejor. Y tengo la sensación de que si voy a verlo, me ayudará. Él es así.”

“Necesito llegar al final de la historia. Necesito contárselo a alguien, sólo una vez. Decirlo en voz alta. Si no lo hago, me comerá viva. El agujero de mi interior, el que me dejaron, se hará más y más grande hasta que me consuma del todo.”

“Él no sabe lo determinada que puedo ser. Una vez que tomo una decisión, soy una fuerza imparable.”

“—Ya lo sé, ya lo sé. Pero no puedo volver a empezar con otra persona. No puedo. Llegamos muy lejos. Estábamos muy cerca. He de contártelo. Sólo una vez. Y luego me iré, te lo prometo. No volveré a molestarte.”

“Piensa que, si me deja hablar, ya nunca se librará de mí.”

“He guardado este secreto durante mucho tiempo”

“—Lo entiendo, aunque no estoy seguro de que se tratara de auténtica felicidad —dice—. No parece una felicidad que pueda durar y sustentarlo a uno.”

“me gustaría tener a alguien que me estuviera esperando.”

“Me odio por haber llorado delante de él. No entiendo cómo he podido bajar así la guardia. No debería haber hablado de cosas reales, debería haber creado un personaje imaginario e inventarme los problemas.”

“Me odio a mí misma por haberlo mirado y haber creído, por un momento, que él estaba realmente interesado por mí. Y es que me miraba como si así fuera, no como si me tuviera lástima, sino como si me comprendiera, como si yo fuera alguien a quien quisiera ayudar.”

“Todo en él resultaba acogedor: sus manos, sus ojos, su voz. Todo salvo la sonrisa. Cuando dejaba a la vista los dientes, se podía percibir el asesino que hay en él.”

“Puedo entender qué vio Megan en él y no es sólo que sea arrebatadoramente atractivo. También es apacible y reconfortante. Irradia una paciente amabilidad. Puede que alguien inocente, confiado o simplemente atribulado no sea capaz de ver más allá de eso y advertir que detrás de esa tranquilidad se esconde un lobo.”

“Al poco, me encuentro llorando otra vez. Es imposible resistirse a la amabilidad de un desconocido que te mira y te dice que no pasa nada al margen de lo que hayas hecho: has sufrido, lo estás pasando mal, mereces perdón. Así pues, confío en él y me olvido otra vez de lo que he venido a hacer aquí”

“—Creo que se trata de tu imaginación, Megan. Es normal que creas seguir viendo a gente que en un momento dado formó una parte importante de tu vida. Al principio, yo creía ver a mis hermanos todo el rato.”

“No hay nada más doloroso y corrosivo que la desconfianza.”

“No puedo evitar ser como soy.”

“Siento amor. Ha sido tan bueno conmigo a pesar de lo lamentable que ha sido mi comportamiento…”

“No recuerdo cuándo comencé a creer que la cosa podía ser algo más, que deberíamos ser algo más, que éramos perfectos el uno para el otro. En cuanto lo hice, noté que él comenzaba a distanciarse. Dejó de escribirme mensajes de texto y de contestar mis llamadas. Nunca me había sentido tan rechazada. Nunca. Lo odiaba. Entonces se convirtió en otra cosa: una obsesión.”

“—¿Tienes idea de lo aburrida y fea que te volviste, Rachel? Demasiado triste para salir de la cama por la mañana, demasiado cansada para ducharte o lavarte el puto pelo”

“Toda su vida estaba construida sobre mentiras: falsedades y verdades a medias que contaba para parecer mejor, más fuerte y más interesante de lo que en realidad era. Y yo me las creí. Me lo tragué todo.”